"Bueno... aun quedan mucho dias..." ... "No, no... tengo tiempo aun para prepararme...." ... "La semana que viene rodaré un poco más..."...
La de veces que habremos oido esas frases cuando aun ves una prueba lejana marcada en el calendario. Pero sin apenas darnos cuenta, el tiempo se nos echa encima y van cayendo los dias y meses y nos vemos como por arte de magia en la linea de salida de mi primera media maraton.
Las dudas te asaltan, ¿será mucha distancia?, ¿aguantare?, ¿estoy preparado?
Suena el pistoletazo y salimos. Es el momento. Hay que dar la cara y demostrar que Lisboa es en serio.
Mañana muy buena para correr, algo nublado, pero con una fresca y agradecida temperatura. Bastante aglomeracion en la salida, con los tipicos estorbos y tropiezos. Decidimos no llevar reloj. Como ya habiamos hablado, hoy iremos por sensaciones.
Nos mostramos comodos en la primera parte de la carrera, parando el crono en el paso por los 10 km en 46´54". A partir de ahi empieza lo de verdad. Nos encontramos agusto hasta el km 13, de ahi hasta el 16, mantenemos el ritmo sabiendo que tendríamos premio en ese punto. Una capsula de glucosa. Que rica y que dulce! Me beberia 10! A partir del km 17 empezo mi pequeño via crucis. No ibamos mal, pero el paso y el peso del los km eran evidentes. Ya estamos en el 20! No queda nada! Lo tienes ahi! Entramos al estadio, recta de meta y vemos el arco... 21.097m, ya son casi historia. Ultimo esfuerzo! Venga y ahora un sprint.. no permitiras q te pasen esos no?
Entramos en 1:38´55", y la satisfaccion esa de la cual tanto hablo cuando me preguntan que porque hago esto, me empieza a inundar. Me siento grande. Un reto mas superado, un escalon mas subido. Un dia menos para Lisboa...
No hay comentarios:
Publicar un comentario